martes, 15 de diciembre de 2015

Oh, Mahler ...





Tommaso del Croce 


La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso. 

Franz Liszt 




Para escuchar, sentir, y mirar al director.

Toda la fuerza expresiva y espiritual de Mahler impregna sus obras, pero la forma de acabar esta sinfonía, este Adagio de su Sinfonía No. 3, es de una majestuosidad y pureza sin parangón. Mahler parece sentirse en comunión con algo muy profundo, y así lo afirman una y otra vez los timbales. El director intuye y se acerca a esa grandeza musical, y de ahí su emoción ... 
El gesto del director, al final del Adagio, elevando sus ojos, como dando gracias por esta maravilla, es emocionante, muy bello ...

Mahler, ohhh, Mahler ... gracias ...





7 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Es verdad.
Bs.

Rosa dijo...

:)
Un beso, linda.
Feliz día.

TORO SALVAJE dijo...

Ohhhhhhhhhhh

:P

Rosa dijo...

No me lo puedo creer, has dicho ¡ohhhh ...!
Es que Mahler es Mahler ...

:P
Un beso, Toro.

Rosa dijo...

Se me olvidó, Toro: lo enmarco para la posteridad.
Es un día histórico ;)

Ilduara dijo...

Magnífico.

Rosa dijo...

Me alegro de que te guste :)

Un beso, Ilduara.

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