miércoles, 8 de octubre de 2008

La miel en la Antigüedad

 
 
Los científicos creen que la miel forma parte de la dieta humana desde hace dos o tres millones de años. Compuesta por casi un 75% de azúcares fácilmente digeribles y con una valiosa cantidad de vitaminas y minerales, la miel era el complemento perfecto a una dieta sobria. La recolección practicada en la época prehistórica era necesario que estuviera bajo el control humano y así nace la Apicultura (cría de abejas para la obtención de miel y cera).
La más temprana evidencia de Apicultura, en oposición a la captura de miel, se halla en Egipto, aproximadamente hacia el 2.400 a.c. En lugar de ir en pos de las abejas, los egipcios aprendieron que éstas podían ser atraídas a ellos. Ya que la abeja melífera (la más común) es una abeja anidadora que vive, en estructuras formadas por multitud de panales construidos al amparo de la luz, los egipcios descubrieron que, una vez capturado, un enjambre de abejas podía ser fácilmente forzado a instalarse en una especie de tubos cilíndricos de gran tamaño, hechos de barro cocido y dispuestos en posición horizontal, unos encima de otros. Los egipcios mantuvieron una doble entrada en esos panales: la frontal para uso de las abejas y la posterior para recolectar la miel de forma más tranquila.Una vez cosechada la miel era almacenada en platos de cerámica ligeramente hondos y tapados. Se han hallado en tumbas muestras de estos, algunos con granos de polen o trozos de cera, intactos.


 En la tumba de Tutankhamon se encontraron en 1922, en perfectas condiciones, varias vasijas con miel que habían sobrevivido con sus cualidades durante 33 siglos.La apicultura formaba de tal modo parte de la vida egipcia que, durante la primera dinastía (3200 a.c.) un hieroglífico de una abeja era el símbolo del Bajo Egipto, el cual pasó a llamarse La Tierra de la Abeja. En unión con la juncia, planta que simboliza el Alto Egipto, se convirtió en uno de los nombres del faraón, significando Señor del Bajo y del Alto Egipto.La miel fue reverenciada en Egipto, y ocupó un lugar prominente como comestible y como elemento de rituales religiosos. Fue empleada en dulces platos, panes horneados o hervida con la carne de los melones y otras frutas, para producir las sensuales confituras que aun hoy se pueden degustar en Alejandría. Debido a sus propiedades y cualidades como preservante, a la miel se la consideró un elixir particularmente poderoso y las abejas fueron mantenidas en los templos para alimentar a los animales sagrados, hacer ofrendas a los dioses y para la producción de medicamentos y ungüentos. De igual modo en el año 1500 a.c. el propóleo, la cera negra, es mencionado en un papiro junto con otros ingredientes activos, en la secreta metodología de la momificación de los faraones."El Dios Ra lloró y sus lágrimas cayeron en la tierra y se volvieron abejas. Las abejas comenzaron a construir y fueron activas con todas las flores del reino vegetal. De esta manera llegó a existir la cera, así la miel fue creada de las lágrimas del Dios Ra".

En la literatura babilónica la miel era considerada materia médica. En los textos médicos asirios se utiliza en fricciones y también se observa su empleo en problemas oculares, en las enfermedades del oído y en ginecología.
Durante este periodo, surgen referencias a la miel en la literatura de China y de la India. El Rig-Veda, uno de los libros más antiguos de textos religiosos en la India, se refiere repetidamente a los valores medicinales de la miel que se consideraba un alimento dietético de primer nivel.En el "Libro de Hierbas" del autor chino Shen Nong se escribió hace dos mil años que la miel, la cera y la cría de abejas estaban clasificadas como "las medicinas de más alta calidad y no venenosas".

Pero es durante el surgimiento de los Imperios griego y romano cuando se escribieron un mayor número de guías de apicultura y de miel. Según la mitología griega Aristeo, hijo de Apolo y Cirene, recibió la enseñanza de la apicultura de las Ninfas que lo educaron y posteriormente la enseñó a los hombres. Y ya a partir del s. IV a.c. varias ciudades griegas acuñaron monedas con la imagen de la abeja y los atributos de la apicultura. Al parecer la región de Ática producía la mejor miel de la antigüedad. Los más antiguos testimonios escritos relativos a la apicultura en la Grecia antigua datan del tiempo de los primeros Juegos Olímpicos (776 a.c.) En ese mismo periodo la miel se puede hallar a través de la Iliada y la Odisea. Aun hoy la mayoría de las descripciones de Aristóteles sobre la vida de la abeja siguen siendo extraordinariamente precisas.

Los autores romanos estaban igualmente fascinados por el complicado arte de las abejas. En el "Medicamina" de Ovidio se menciona el uso de la miel y la cera para fines médicos y cosméticos y Virgilio se refiere exhaustivamente a a las abejas y a las actividades relacionadas con la apicultura, incluyendo una gráfica alusión al mito de Aristeo. Plinio dedicó muchas páginas de su "Historia Natural" a la miel y la apicultura, coincidiendo con Aristóteles en cuales eran las mejores mieles de la época. Los autores Columella y Varro procedieron a la observación directa para elaborar sus teorías que, aún hoy, son una útil fuente de informació. El uso de la miel en la antigüedad como edulcorante se aplicó de muchas formas aparte de en postres. Las cocinas de las antiguas Grecia y Roma equilibraban el dulce con lo agrio, lo amargo y lo salado en sabores mucho más amplios que los que conocemos ahora y haciendo menos énfasis en platos que fueran dulces de principio a fin. La miel junto con el vinagre se usaban para aderezar un gran número de hierbas y especias. Adornaban un sin número de salsas, desde las de mojar hasta las usadas para asar aves y pescados y para aliños ligeros de ensaladas. Otras salsas se hacían a partir de entrañas de pescados secados al sol y eran los los agentes de sabor más populares en esos días, equivalente al uso de la salsa de soja en la cocina china o del caldo de pescado en la tailandesa y vietnamita. El vino raramente se usaba directamente como bebida sino que se mezclaba con agua y se endulzaba con miel y se aderezaba con hierbas, especias y resinas de plantas. La miel también se usó como preservante junto con la salmuera y el vinagre para carnes, frutas y verduras.
En los países del Norte de Europa y Escandinavia el cultivo de la uva quedaba muy distante y el vino se hacía de miel, de hecho durante la Edad Media la mayor parte de los panales de miel se emplearon en la producción de esta bebida que evolucionó en docenas de variantes especiadas y fermentadas de distintas formas. En la mitología noruega el gran dios Odín alude a esta bebida y en Inglaterra, Irlanda y Gales su consumo estaba muy extendido, como dejan claro las numerosas referencias en el poema épico Beowulf (700 d.c.)
.
Mientras tanto en el Oriente Medio y de vuelta al Mediterráneo, el cultivo de la miel se extendió y floreció durante la ascensión del imperio Árabe entre el 600 y 800 d.c. Puesto que el alcohol estaba prohibido para los musulmanes, el uso de la miel fue como alimento y medicina, tal y como recomendaba Mahoma en el Corán. Este legado se difundió por todas las culturas de influencia árabe alrededor del Norte de África, Sicilia, España y Turquía y aun hoy permanece su influencia en los dulces bañados en miel de las cocinas de todas estas culturas.

Según la iglesia Católica ganó prominencia en Europa, aumentó la necesidad de apicultores, no tanto por la miel como por la cera virgen que las abejas producen. Arde limpiamente, con un perfume suave y una llama clara y la connotación de ser producido por abejas vírgenes era visto especialmente apropiado para la práctica cristiana. Según una leyenda las abejas huyeron del paraíso cuando los hombres cayeron en pecado fuera del Edén. Por esta demostración de moralidad, las abejas recibieron la bendición divina, y por lo tanto, "esta bendición alcanzaba a las velas hechas de su cera para ser usadas siempre que se cantaba una misa" De este modo la apicultura entró en los monasterios y se construyeron colmenas especiales en los jardines. San Ambrosio, obispo de Milán de 347 a 397 d.c. pasó a ser el santo patrono de los apicultores.
Mientras tanto en las comunidades judías, la miel se convirtió en un componente importante de las celebraciones en forma de dulces. En el primer día del ingreso de un chico en la escuela religiosa, las letras del Talmud se escribían en miel sobre una pizarra y los nuevos las lamían para hacer su aprendizaje dulce.
Mitos y leyendas siempre han rodeado la práctica de la apicultura. En la Britania rural la costumbre de "informar a las abejas" ha durado durante siglos. Cualquier hecho importante que ocurriera en la familia de un apicultor – una boda, una muerte – debía ser compartido con las abejas. De otro modo, según la leyenda, las abejas abandonarían a la familia.


 

miércoles, 1 de octubre de 2008

Malher en octubre. La 5ª Sinfonía


Comenzamos octubre con la 5ª Sinfonía de Malher, mes en el que estrenó esta bellísima y honda obra. Una hermosa declaración de amor del músico austriaco a su esposa Alma.
Se corresponde con el celebérrimo cuarto movimiento, el Adagietto.








 

lunes, 29 de septiembre de 2008

La miel en verso












Multitud de la abeja!
Entra y sale
del carmín, del azul,
del amarillo, de la más suave suavidad del mundo:
entra en una corola precipitadamente,
por negocios,
sale con traje de oro
y cantidad de botas amarillas
Perfecta
desde la cintura
el abdomen rayado
por barrotes oscuros,
la cabecita
siempre
preocupada
y las
alas
recién hechas de agua
entra
por todas las ventanas olorosas,
abre
las puertas de la seda,
penetra por los tálamos
del amor más fragante,
tropieza
con
una
gota
de rocío
como con un diamante
y de todas las casas
que visita
saca
miel misteriosa,
rica y pesada
miel, espeso aroma,
líquida luz que cae en goterones
hasta que a su
palacio
colectivo
regresa
y en los góticos almacenes
deposita
el producto
de la flor y del vuelo
el sol nupcial seráfico y secreto! [...]


Y propagad
la miel
sobrepasando
los continentes húmedos, las islas
más lejanas del cielo
del Oeste.


Sí:
que la cera levante
estatuas verdes,
la miel
derrame
lenguas
infinitas,
y el océano sea
una
colmena,
la tierra
torre y túnica
de flores,
y el mundo
una cascada
cabellera,
crecimiento
incesante
de panales!


Oda a la abeja. Pablo Neruda




viernes, 26 de septiembre de 2008

Delicioso postre con miel

Un postre muy fácil y exquisito... y de propina una ensalada
.
..

jueves, 25 de septiembre de 2008

Los filósofos griegos y la miel


 



Hombre recogiendo miel. Cueva de la Araña
 
 
La miel figura en un lugar destacado de la historia de la humanidad. Sus orígenes se remontan al 7000 a.c, si nos basamos en las representaciones rupestres de la Cueva de la Araña en Bicorp (Valencia), en la que se muestra una escena con un hombre  recolectando miel y, a su alrededor, abejas revoloteando.

Pero es en la Antigua Grecia donde alcanza un lugar preponderante no sólo en la alimentación, sino en rituales cotidianos, medicina... Los filósofos griegos ya nos dejaron testimonios de sus cualidades.

Pitágoras fue uno de sus consumidores más devotos, de tal manera que en su dieta vegetariana sólo consumía pan, miel y vegetales (según las noticias de Diógenes Laercio), y atribuía su longevidad (vivió 90 años) al consumo de éste alimento.

También entre los filósofos presocráticos encontramos como consumidor habitual a Demócrito, igualmente muy longevo.

Demócrito de Abdera decidió, ya viejo, dejar este mundo y prescindió del alimento cotidiano, pero como se acercaban las fiestas, las mujeres de su casa le suplicaron que no muriera hasta que acabaran, para poder así celebrarlas. Accedió y mandó que le sirviesen un cuenco lleno de miel. Demócrito sobrevivió los días necesarios consumiendo únicamente su ración de miel; pasados esos días dejó de comer miel y murió. A Demócrito siempre le había gustado la miel; le preguntaron una vez cómo se podría llevar una vida saludable, y respondió:
 
 
 


 "Regando el interior con miel y el exterior con aceite”.
 
Jenófanes de Colofón, considerado el fundador de la teología filosófica, nos deja estos versos sobre los límites del conocimiento humano.

Su observación sobre la miel confirma su creencia en la limitación del conocimiento humano así como el contraste entre el conocimiento divino y humano:


La verdad segura sobre los dioses y sobre todas las cosas de las que hablo no la conoce ningún humano y ninguno la conocerá.
Incluso aunque alguien anunciara alguna vez la verdad más acabada, él mismo no podría saberlo: todo está entreverado de conjetura.

Desde el principio los dioses no revelaron todo a los mortales,
pero éstos, buscando, en el curso del tiempo encuentran lo mejor.

Si Dios no hubiera decidido hacer la amarillenta miel,
Más de uno pensaría que los higos son mucho más dulces.

Heráclito, el filósofo de los contrarios, manifestaba que la miel era "dulce y amarga a la vez".
En la Época Clásica, Platón conecta la miel con las fuentes que dan inspiración poética (Ion, 354 a-b):
 
"Pues ciertamente nos dicen los poetas que nos ofrecen los cantos que, como abejas, liban de las fuentes de las que fluye miel en algunos jardines y sotos de las Musas, revoloteando ellos también del mismo modo".

 
Su discípulo, Aristóteles, afirmaba que la miel "está dotada de propiedades que contribuyen al fortalecimiento de la salud y la prolongación de la vida".
 
 
 
Trías (Ninfas)

 

Las referencias en la Mitología son también numerosas. Ya Zeus, el dios supremo del Olimpo, fue alimentado con miel en su niñez y, entre las Ninfas, las llamadas Trías (muchachas-abejas), revoloteaban nutriéndose de los panales del Parnaso, y sólo cuando habían tomado miel entraban en trance profético, y en caso contrario sus profecías eran engañosas.




 


Formaba también parte de los ritos de la vida cotidiana en las llamadas libaciones, consistentes en derramar vino, agua y miel sobre un altar o directamente al suelo, mientras se pronunciaba una oración.
Se realizaban en ocasiones como la partida o llegada de alguien, en las horas que precedían al sueño, en banquetes y actos solemnes de la ciudad.
Sin duda las propiedades de la miel han sido muy apreciadas en todas las culturas.




viernes, 19 de septiembre de 2008

El Canto de la miel: Federico García Lorca



La miel es la palabra de Cristo,
El oro derretido de su amor.
El mas allá del néctar,
La momia de la luz del paraíso.

La colmena es una estrella casta,
Pozo de ámbar que alimenta el ritmo
De las abejas. Seno de las campos temblorosos
de aromas y zumbidos

La miel es la epopeya del amor,
la maternidad de lo infinito.
Alma de sangre doliente de las flores
condensada a través de otro espíritu.

(Así la miel del hombre la poesía
que mana de su pecho dolorido,
de un panal con la cera del recuerdo
formado por la abeja de lo intimo)

La miel es la bucólica lejana
Del pastor, la dulzaina y el olivo,
Hermana de la leche y las bellotas,
Reina suprema del dorado siglo.

La miel es como el sol de la mañana,
tiene toda la gracia del estío
y la frescura vieja del otoño.
Es la hoja marchita y es el trigo.

¡Oh divino licor de la humildad,
sereno como un verso primitivo!

La armonía hecha carne tú eres,
El resumen genial de lo lírico.
En tí duerme la melancolía,
El secreto del beso y del grito.

Dulcisíma. Dulce. Este es tu adjetivo.
Dulce como los vientres de las hembras.
Dulce como los ojos de los niños.
Dulce como las sombras de la noche.
Dulce como una voz. O como un lirio.

Para el que lleva la pena y la lira,
eres sol que ilumina el camino.
Equivales a todas las bellezas,
Al color, a la luz, a los sonidos.

¡Oh! Divino licor de esperanza,
donde a la perfección del equilibrio
llegan alma y materia en unidad
como es la sitia cuerpo y luz de Cristo.

Y el alma superior es de las flores,
¡Oh licor que esas almas has unido!
El que te gusta no sabe que traga
Un resumen dorado del lirismo.


Federico García Lorca (1918)


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