lunes, 4 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Un toque de amarillo
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Wassily Kandinsky
Jean Edmond-Aman, Muchacha con pavo real.
Alphonse Maria Mucha, Muchacha con pelo suelto y tulipanes.
Jhon Alexander, Luz del sol
James Wells Champney, Mujer sentada sosteniendo lirios
Elisabeth Sonrel, Joven en amarillo
Max Kurzweil, Dama con vestido amarillo
Sir Francis Bernard Dicksee, Retrato de Elsa - Daughter.
Macgregor Paxton, El cristal.
Thomas Wilmer Dewing, Dama en amarillo
William R. Leigh, Retrato de Sophie Hunter Colson (detalle).
Raimundo de Madrazo y Garreta, Retrato de Mrs James Leigh Coleman
Peder Severin Krøyer, Tarde de verano en Skagen, la mujer del artista.
Peder Severin Krøyer, Anna Ancher y Marie Krøyer en la playa de Skagen.
Anna Ancher, Interior con la hija del pintor Helga cosiendo
Charles Courtney Curran, A orillas del lago Erie
Guillermo Oliver el Joven, La musa de la poesía
sábado, 26 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Canción para dormir a un niño mapuche
Canción de cuna, una nana preciosa que me ha regalado mi amiga Clarissa, autora de un blog lleno de encanto y sensibilidad, que os invito a visitar. Es una maravilla.
Acunado por la ñuke mapu (madre tierra).
La letra es la siguiente:
Gumayta puñén may, gumayta puñén may
kupage guru may, kupage guru may
xa pita puñén may, xa pita puñén may
amutugué guru may, xa pita puñén may
amutugué guru may
kupaytá guru may, amutugué guru may
umutugué puñén may, xa pita puñén may,
xa pita puñén may, xa pita puñén may…
Y su traducción:
Lloran los niños, lloran los niños,
vinieron los zorros, vinieron los niños,
tuvieron miedo.
Váyanse zorros, váyanse.
Los niños tuvieron miedo
duerma, niño, duerma
el zorro ya se va ...
Muchas gracias, Clarissa, es un regalo precioso.
lunes, 21 de enero de 2013
Caricias
| Frederick Morgan, Amor de madre |
Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar...
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...
El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me diste
me los tengo de gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...
Gabriela Mistral
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar...
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...
El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me diste
me los tengo de gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...
Gabriela Mistral
sábado, 19 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
¡Oh nevada!
Giuseppe De Nittis, Efectos de nieve
Qué maravillosa es la Naturaleza!
Pues, ¿no da luz la nieve? Inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer… !Oh Nevada!
Amado Nervo, Jaculatoria a la nieve
La nieve hace tangible el silencio
y es el desplome de la luz
y se apaga.
Pues, ¿no da luz la nieve? Inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer… !Oh Nevada!
Amado Nervo, Jaculatoria a la nieve
La nieve hace tangible el silencio
y es el desplome de la luz
y se apaga.
José Emilio Pacheco, Noche y nieve
viernes, 21 de diciembre de 2012
¡Feliz y santa Navidad 2012!
flor de mi sangre,
lucero custodiado,
luz caminante.
Si las sombras se alargan
sobre los árboles,
detrás de cada tronco
combate un ángel.
Si las estrellas bajan
para mirarte,
detrás de cada estrella
camina un ángel.
Si la nieve descansa
sobre tu carne,
detrás de cada copo
solloza un ángel.
Si viene el mar humilde
para besarte,
detrás de cada ola
relumbra un ángel.
¿Tendrá el sueño en tus ojos
sitio bastante?
Duérmete, recién nacido,
Duérmete, recién nacido,
pan de mi carne,
lucero custodiado,
luz caminante,
duerme, que calle el viento...,
dile que calle.
Luis Rosales
¡Feliz y santa Navidad!
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Una pequeña alegoría del alma
Dos conejos en un prado. Vincent van Gogh
Érase una vez un conejito que quiso huir de su casa. Así que le dijo a su madre: ''Me voy a escapar''. ''Si te escapas'', dijo su madre,''correré tras de ti, porque tú eres mi conejito''. ''Si corres tras de mí'', dijo el conejito, ''entonces, me convertiré en pez en un arroyo y me alejaré nadando de ti''. ''Pues, si te conviertes en pez en un arroyo'', dijo su madre, ''me convertiré en pescador e iré a pescarte". ''Si te conviertes en pescador'', dijo el conejito, ''me haré pájaro y me alejaré volando de ti''. ''Si te haces pájaro y te alejas volando de mí'', dijo su madre, ''yo me volveré árbol, al que irás a vivir''.
''Cáscaras'', dijo el conejito, ''casi es mejor que me quede donde estoy y siga siendo tu conejito''. Y así lo hizo. ''Toma una zanahoria'', dijo mamá conejo.
''El conejito fugitivo", por Márgaret Vais- Brown
Una pequeña alegoría del alma. Dondequiera que se esconda, Dios la encontrará.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Música en la calle
Dedicado a todos los músicos que nos alegran cuando pasamos y paseamos por la calle...
Gracias
domingo, 4 de noviembre de 2012
Sopa de verduras y "ropa vieja"
Una sopa muy apetecible para esta época, sencilla y económica:
Ingredientes
3 zanahorias, 3 pencas de apio, medio repollo de berza (pequeño, se puede cambiar por media coliflor), 3 patatas medianas, 6 puerros, aceite de oliva virgen y 2 dientes de ajo.
Para el caldo: Un trozo de ternilla de ternera (1/4 Kg), un trozo de codillo curado, un hueso de ternera, un trozo de gallina.
Preparación
En una cazuela con agua, se añaden todos los ingredientes para hacer el caldo, hasta que veamos que la carne está blanda. Retiramos la carne y reservamos.
Cortamos todas las verduras muy picadas, pequeñas, y las patatas en cuadraditos. Si queremos podemos utilizar el repollo de berza, pero con coliflor también está rica (hay que elegir una de las dos verduras).
Añadimos las verduras y las patatas al caldo anterior y las dejamos hasta que estén blandas. Salamos si fuera necesario (a veces el codillo curado es suficiente para salar).
Una vez acabada la cocción, doramos 2 dientes de ajo, picados muy menudos, en una sartén con aceite de oliva (no demasiada, para que no quede grasa). Una vez dorado el ajo, añadimos todo al caldo con las verduras.
¡Exquisita!
Se puede guardar en el congelador.
Con la carne que utilizamos en el caldo, podemos elaborar lo que llamamos "ropa vieja".
La ropa vieja, carne desmechada o carne mechada, es una preparación a base de carne deshebrada, que admite distintas variantes en su preparación. Ésta, es como la preparaba mi abuela y las siguientes generaciones.
Preparación
Desmenuzamos la carne en tiras y reservamos.
En una sartén con aceite de oliva, a fuego lento, añadimos dos ajos muy picados y cebolla picada (1 unidad). Pochamos lentamente, 20 minutos. Añadimos 3 ó 4 tomates pelados y 2 pimientos verdes pequeños, también picados en trozos pequeños. Removemos. Seguidamente, añadimos una cucharada (de las de café) de pimentón y otra cucharada de azúcar para quitar la acidez del tomate. Removemos.
Añadimos la carne, y salamos si fuera necesario. Dejamos aproximadamente media hora a fuego lento.
¡Listo! ¡Rico, rico!
Etiquetas:
Las recetas de mi abuela y de mi madre
martes, 30 de octubre de 2012
Te llegará una rosa...
Verano : ser por unos días
coetáneo de las rosas;
respirar lo que flota en torno
de sus almas abiertas.
Hacer de cada una que muere
una confidente,
y sobrevivir a esa hermana
en otras rosas ausente.
coetáneo de las rosas;
respirar lo que flota en torno
de sus almas abiertas.
Hacer de cada una que muere
una confidente,
y sobrevivir a esa hermana
en otras rosas ausente.
Rainer Maria Rilke
(Las rosas)
(Las rosas)
Para Puri, Jose, Pilar, Tracy y Clarissa, amigas del alma...
Aquellos que no tienen fantasía
no pueden entender, es muy complejo,
que acorte la distancia, cada día,
recibir una rosa desde lejos...
Aquellos que no tienen fantasía
no pueden entender, es muy complejo,
que acorte la distancia, cada día,
recibir una rosa desde lejos...
domingo, 28 de octubre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
Escenas de otoño
John Singer Sargent, Hojas de otoño
Georges Lacombe, Otoño, recogedoras de castañas
Frederick C. Frieseke, El último octubre
Maurice Denis, Belleza de otoño
Sir John Everett Millais, Hojas de otoño
Pierre Bonnard, Otoño, recogiendo fruta
Mary Cassat, Otoño
Edward Cucuel, Luz del sol en otoño
Sarah Harding, Mariposa de otoño
El mismo tema, Hojas de otoño, de Eric Clapton
jueves, 27 de septiembre de 2012
Al otoño
Oda al otoño
I
Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas
los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.
Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas
los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.
II
¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.
¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.
III
¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música.
Cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado,
cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.
¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música.
Cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado,
cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.
John Keats
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