viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando mi corazón se hizo a la mar






Trueco todas las luces de la costa
por un ribazo de urces moradas,
todas las maravillas por una flor.



Aún era joven cuando mi corazón se hizo a la mar.

El azul del deshielo, la malla de rocío,
el manantial y las cascadas
no calmaban mi sed.

Desde Estartit, el coraje de la ola
y las rosas de coral me llamaron
hacia el panal de oro de Erice
en el Levante de la aurora.

Desde Itaca me cortejó la sal fenicia,
el invento del cero,
la alegoría del cirsio griego,
donde las siete maravillas del hombre
alumbran como faros del promontorio.

Era muy joven, cuando creí
que todo el mar eras tú:
señuelo de la espuma y luz en el lagarto.

Dejé atrás
los cadenciosos ruidos de las artesanías,
la extensión de los granos mayores,
la nieve albar, que eran mi suelo.

Mi corazón, al fin, bajó,
¿Por qué morir de sed junto a la fuente?

Ahora en el trance de la espera
me asedia, como entonces, la belleza,
lo divino, otra vez.
Después de un infortunio de tormentas
y merodeo de islas bulliciosas
sé que la vuelta es el final del sueño.

Trueco todas las luces de la costa
por un ribazo de urces moradas,
todas las maravillas por una flor.

Un intercambio interno, la soledad,
me torna a la semilla
y pido
que el mar innumerable me devuelva
la nadadora luz
donde una estrella, por primera vez propia,
reconozca la proa del regreso.




Aún seré joven cuando mi corazón vuelva del mar.

Ángel Fierro, de "El andamiaje de los sueños".


Imágenes: Esculturas de Esperanza d'Ors, que ilustran este poemario.





9 comentarios:

Ilduara dijo...

Sólo viajando con el alma por uno mismo se puede llegar al otro.

TORO SALVAJE dijo...

Hay quien muere joven y hay quien nace viejo.

Y hay quien las dos cosas.

Yo.

Besos.

Urban Betty dijo...

Me ha encantantado. Gracias y buen fin de semana, amiga.

Rosa dijo...

Sí, tienes razón, Ilduara. Muy bonito.

Ángel Fierro, que trabajó durante cuarenta años en Cataluña, habla aquí del regreso a sus montañas leonesas:

"Trueco todas las luces de la costa
por un ribazo de urces moradas,
todas las maravillas por una flor".

Un beso. Buena tarde.

Rosa dijo...


:)
Bueno, Toro, no adelantes acontecimientos, eh, por ahora, sigues dando guerra :P

Tu corazón, viejo o no, es muy bonito, ToroMatusalén :)
Y Salvaje, claro ...

Un beso.

Rosa dijo...

Gracias a ti.

Buen fin de semana, querida amiga.

Crónicas vienesas dijo...

De este poema lo que más me ha gustado es el final .
Besos, Rosa y feliz domingo.

Rosa dijo...

:))

Pues ¿sabes?, pensé justamente en ti cuando lo leí ... :))

Un beso grande, Celia.

Amapola Azzul dijo...

El corazòn es así: viajero incansable buscando sentir.

Besos . Muy bello.

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