domingo, 1 de febrero de 2015

Esta verdadera historia...

 
 
 
Mary Alayne Thomas 
 
 
El amor no se entiende, es demasiado
sencillo, hay que añadirle
—para disimular— devastaciones
y zozobras románticas,
me quiere, no me quiere, me querría;
confundir por sistema el amor propio
con todo el universo,
abrir mucho los ojos para así
no ver su claridad.
 
 
 
Carlos Pujol, Esta verdadera historia
 
 
 
 
 

4 comentarios:

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Me ha gustado mucho ese enfoque del amor, que bien existe en el hombre por no entender el alcance de este sentimiento, cunado en realidad es más sencillo, pero si no hay humildad, nunca logrará saber lo que es amar.
Gracias Rosa por pasarte por mi casa, también me alegra verte.
Un gran beso de ternura.

Rosa dijo...

Pienso exactamente lo mismo que tú, es un poema que da en el clavo.

Siempre me alegra verte, mi querida amiga y te echo de menos cuando faltas.

Un gran beso de ternura para ti también.

TORO SALVAJE dijo...

No se entiende y es muy caprichoso.
Esa es su magia.

Besos.

Rosa dijo...

Solo la modestia, casi como ascesis, nos permite ver con claridad, con sencillez. Buceando dentro de nosotros, con humildad, podemos descubrir el amor, sencillo, claro y transparente.

"Es que buscaba -dice san Agustín- fuera de mí en vez de hacerlo dentro de mí, a ti que estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío".

Esto me sugiere, pero a mí, ya sabes que un poema no siempre comunica lo mismo a todos.

Si no has leído a san Agustín (Las confesiones), te lo recomiendo. Es clave.

Besos, Toro.

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