“Las apariencias engañan”, pero “La cara es el espejo del alma”. “La intención es lo que cuenta”, pero “De buenas intenciones está el infierno lleno”. No se contradicen los refranes, sino la vida.
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Las mentiras tienen las patas muy cortas. Las verdades tienen las alas muy grandes.
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Cuando el río suena, unos beben y otros se ahogan.
Piensa que hoy cumples diez años. Los niños tienen disfraces de sus padres y tú lo tienes de niño: rodilleras, ortodoncia y un balón. La tierra cuadriculada cuando se pactan las reglas de los juegos, normas que hacen del confeti la predicción más exacta del futuro.
Has comenzado este día a pintar el universo con tus lápices, desde un lugar sin heridas que abre centros comerciales y polígonos. El sol se pone detrás del parking, bajo los coches y los pájaros: no hay naturaleza menos salvaje que este jardín asfaltado.
Fuera las sombras alcanzan la inquietante longitud de una pértiga. Tras un gran escaparate, la fiesta de cumpleaños entre risas.
II
No conozco las fronteras del cielo, de la ciudad o del cuerpo. Puedo correr sin cansarme infinitos descampados de matojos. Aristas y verticales trazan la geometría del desahucio. Las nubes tienen aquí peso de hormigón y forma de cantera.
Mi único crimen consiste en cazar los saltamontes a pedradas, y enterrarlos moribundos dentro de una vieja caja de cartón.
El anochecer dibuja autopistas solitarias de diamantes. Creo que seré capaz de acariciar todo el mundo con mis dedos. Tras este gran ventanal la luz eléctrica alumbra la distancia.
Aún no he destruido nada de valor incalculable para mí.
Si tuviera que elegir un trono para la poesía, elegiría el banco de un jardín.
José Camón Aznar
¡Oh! , si las flores duermen, qué dulcísimo sueño!
Gustavo Adolfo Bécquer, Libro de los gorriones
XXII
¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en el mundo
junto al volcán la flor.
Gustavo Adolfo Bécquer
La rosa
no buscaba la aurora:
Casi eterna en su ramo
buscaba otra cosa.
La rosa
no buscaba ni ciencia ni sombra:
Confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.
La rosa
no buscaba la rosa:
Inmóvil por el cielo
¡buscaba otra cosa!
Federico García Lorca
Los caminos de la tarde
se hacen uno, con la noche.
Por él he de ir a ti,
amor que tanto te escondes.
Por él he de ir a ti,
como la luz de los montes,
como la brisa del mar,
como el olor de las flores.
Juan Ramón Jiménez,Pastorales 10
La campana para de sonar.
El eco de las flores perfuma la noche.
Matsuo Basho
Tchaikovsky: El Cascanueces, Vals de las flores
El esplendor de la rosa y la blancura del lirio no roban a la pequeña violeta de su esencia ni a la margarita de su simple encanto. Si cada diminuta flor quisiera ser una rosa, la primavera perdería su encanto.