Siempre que salgo de ti me dejo media alma dentro Paradógicamente Mi alma no disminuye Sino que va en aumento Son cosas estas de las almas Que nosotros no entendemos Pero que sentimos Y A fuerza de practicar Aprendemos.
Javier Funchal
Jesús Acebedo me descubre a este poeta, Javier Funchal, con su composición "El poeta al piano".
Esta pequeña obra de arte, Are you lost in the world like me? {¿Estás perdido en el mundo como yo?}, obra de Steve Cutts, ganó el Premio Webby 2017 en la categoría de animación. Sirvió para acompañar el lanzamiento de la canción que le da título, de Moby & The Void Pacific Choir.
Es malo que haya gente imprescindible. No es muy buena la gente que a sabiendas se vuelve imprescindible. La fruta ha de continuar atesorando sol, no ha de menguar la fuerza del torrente si por acaso un día se pierden unos labios.
Pero -y este pero me abrasa- no puedo decir que sea malo que tú seas imprescindible.
Porque la poesía es un milagro.
Algo que puede ser y no sabemos en qué consiste
algo así como cuando dejamos de estar enamorados
y lloramos bajito en una caja.
No se puede decir, me voy a sentar a hacer milagros.
La poesía es un misterio
Misterio que es revelado al hombre cuando muere
hay hombres que al morir se vuelven saltamontes
y escriben mejor todo.
Los poetas no vuelven
Al Creador, de siempre le gustaron los versos,
porque como ya dije, es el mejor Poeta.
El Creador protege a los vencidos
tiene sus preferencias el Creador: los pobres
-ese es otro misterio-
pero también ama y compadece a los ricos,
A lo mejor un día que estéis leyendo cosas de éstas
os convertís en pozos de licor
porque la Poesía es un milagro.
Bajo los efectos de la poesía
es posible viajar a la velocidad del pensamiento,
mirar el mundo entero flamear,
tocar con la punta de la lengua las estrellas,
soñar con la justicia universal.
Bajo los efectos de la poesía,
usted no es responsable de sus actos:
hablará en lengua extraña,
hará cópulas públicas,
cabalgará centauros.
Bajos los efectos de la poesía,
se ven blancas galaxias expandiéndose
en el ojo de la cerradura
y violines viejísimos
mudando el polvo de sus plumas.
No importa cuál sea su pasión,
fe, raza, sexo edad
o ensoñación política,
no debe avergonzarse de volar
bajo los efectos de la poesía.
José Luis Vega
Todo un espectáculo auditivo y visual. Chopin aparece en el minuto 1:30
Hazme una cruz sencilla carpintero, sin añadidos ni ornamentos, que se vean desnudos los maderos, desnudos y decididamente rectos. Los brazos en abrazo hacia la tierra, el astil disparándose a los cielos. Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto, este elemento humano de los dos mandamientos. Sencilla, sencilla, más sencilla, hazme una cruz sencilla carpintero.
Tumba de Leonor de Aquitania en la abadía de Fontevrault.
Lectora eterna.
Es verano. Hundida en la cama, entre almohadas de pluma, con el fondo sonoro que proporciona el traqueteo intermitente de los carros sobre los adoquines, que le llega de la calle a través de la ventana, una niña de ocho años lee en silencio Los miserables, de Victor Hugo, en la Rue de L'Hospice de un pueblo ceniciento llamado Saint-Sauver-en-Puisaye. Esta niña no lee muchos libros: relee los mismos una y otra vez. Ama Los miserables con lo que más tarde llamará "una pasión razonada"; considera que puede acurrucarse dentro de sus páginas "como un perro en su perrera". Todas las noches anhela seguir a Jean Valjean en sus dolorosas expediciones, encontrarse de nuevo con Cosette, Marius, incluso con el temido Javert. (De hecho, sólo hay un personaje que no soporta: el pequeño Govroche, tan intolerablemente heroico.) [...]
Rechazada por su padre, amorosamente vigilada por su madre, la niña no encuentra otro refugio que su cuarto, su cama, por la noche. A todo lo largo de su vida adulta, Colette buscará siempre ese solitario espacio para la lectura..Tanto en ménage como sola, en reducidos alojamientos o en grandes casas de campo, en habitaciones alquiladas o en amplios apartamentos parisinos, se reservará (no siempre con éxito) una zona en la que sólo admitirá las intrusiones que ella misma permita. Ahora, tumbada en el lecho, sujetando con las manos el preciado libro que tiene apoyado en el estómago, ha creado no sólo su propio espacio sino su manera personal de medir el tiempo. (Colette niña no lo sabe, pero a menos de tres horas de camino, en la abadía de Fontevrault, la reina Leonor de Aquitania, muerta en 1204, esculpida en piedra sobre la losa que cubre su sepulcro, sostiene un libro exactamente de la misma manera).
Alberto Manguel, Lecturaprivada,Una historia de la lectura
Entrada dedicada especialmente a Maite, (Ex libris), a lo largo de la lectura de esta obra la he recordado en muchos momentos: "Oh, esto le encantaría a Maite".
Con todo cariño.
(1) Leonor de Aquitania (Poitiers 1122, Fontevrault 1204), reina de Francia e Inglaterra, ejerció una gran influencia sobre la literatura de la época como mecenas y protectora de trovadores. Músicos, poetas e intelectuales, como Chrétien de Troyes o André Le Chapelain (autor del tratado sobre amor cortés más famoso) empezaron a llenar la corte de Poitiers. Incluso Ricardo Corazón de León, hijo de Leonor y rey de Inglaterra, cultivó la poesía. También hubo mujeres en la corte que cultivaron las letras, entre las que se incluye su hija María de Champaña y María de Francia, primera poetisa en lengua francesa.
(2) En Una historia de la lectura Alberto Manguel sigue el caprichoso y apasionante laberinto de los 6.000 años de la palabra escrita. Un entretenido ensayo sobre el papel del lector, hasta ahora el gran olvidado de la historia de la literatura, desde las tablillas sumerias de arcilla al CD-Rom.
Escena de Vértigo o De entre los muertos. Kim Novak
"He llegado a creer que un futuro oculto es uno de los dones más misericordiosos y emocionantes de Dios. Sin él no habría nada que esperar; peor aun, nada que desear. En cualquier caso, nos guste o no, tenemos que vivir con ello.
De nosotros depende cómo vivamos con ello. Podemos vivir en un estado de continua ansiedad sobre el futuro, siempre temiendo que al final acabe ganando el malo, triunfe la injusticia y el género humano se destruya a sí mismo.
O podemos utilizar el don de manera creativa; ayudar a vencer a los hombres de buena voluntad, a la justicia a triunfar y creer que el drama del ser humano ha de tener un final feliz.
En otras palabras, podemos vivir en un estado de desesperación crónica o podemos vivir con fe en el futuro, aunque esté oculto a nuestra vista.
Sí, lo mejor del futuro es que viene de día en día. Y doy gracias al cielo diariamente porque el mañana no pertenece a ningún hombre. Pertenece a Dios”.
(“¿Le gustaría saber su futuro?". En “Hitchcock por Hitchcock”, Plot ediciones).
El sonido puede ser tan importante como la imagen, decía Hitchcock: B. Herrmann, Escena de amor, Vértigo.
Coloquio sobre la película Vértigoen el programa "Qué grande es el cine", dirigido por José Luis Garci.
Escena en el museo, Scottie y Madeleine...
Eugenio Trías ("Lo bello y lo siniestro"), nos dice al respecto:
" (...) lo que ve - y esto es lo novedoso - no son escenas cinematográficas en movimiento, sino escenas estáticas, cuadros. El ojo cinematográfico se estrella contra una imagen pictórica: el ojo es cine, el objeto pintura. En ello estriba el milagro que pretende consumar Vértigo: hacer que un cuadro pictórico, inanimado, "muerto", se haga un ser vivo, salga de sí mismo, se levante y ande, resucite. Lo que desea Scottie es que esa mujer salga del cuadro y se anime, se levante y hable. Quiere que ese cuadro cobre vida real. Todo su empeño consiste en eso: en dar vida a una imagen pictórica".
La escena en el Museo, no hace más que poner de relieve esta situación, cuando Scottie contempla de espaldas a Madeleine quien, a su vez, contempla el cuadro de Carlota Valdez, la mujer que muerta hace cien años ahora parece poseerla.
Una obra maestra y una de las mejores películas de la historia del cine.
“Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las pequeñas flores al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones ignotas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; […] en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas -y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, […] Es necesario aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso.”
Rainer M. Rilke, Los cuadernos de Malte Laurids Brigge.