viernes, 7 de abril de 2017

La lectora eterna




Tumba de Leonor de Aquitania en la abadía de Fontevrault.
 Lectora eterna.



Es verano. Hundida en la cama, entre almohadas de pluma, con el fondo sonoro que proporciona el traqueteo intermitente de los carros sobre los adoquines, que le llega de la calle a través de la ventana, una niña de ocho años lee en silencio Los miserables, de Victor Hugo, en la Rue de L'Hospice de un pueblo ceniciento llamado Saint-Sauver-en-Puisaye. Esta niña no lee muchos libros: relee los mismos una y otra vez. Ama Los miserables con lo que más tarde llamará "una pasión razonada"; considera que puede acurrucarse dentro de sus páginas "como un perro en su perrera". Todas las noches anhela seguir a Jean Valjean en sus dolorosas expediciones, encontrarse de nuevo con Cosette, Marius, incluso con el temido Javert. (De hecho, sólo hay un personaje que no soporta: el pequeño Govroche, tan intolerablemente heroico.) [...]

Rechazada por su padre, amorosamente vigilada por su madre, la niña no encuentra otro refugio que su cuarto, su cama, por la noche. A todo lo largo de su vida adulta, Colette buscará  siempre ese solitario espacio para la lectura..Tanto en ménage como sola, en reducidos alojamientos o en grandes casas de campo, en habitaciones alquiladas o en amplios apartamentos parisinos, se reservará (no siempre con éxito) una zona en la que sólo admitirá las intrusiones que ella misma permita. Ahora, tumbada en el lecho, sujetando con las manos el preciado libro que tiene apoyado en el estómago, ha creado no sólo su propio espacio sino su manera personal de medir el tiempo. (Colette niña no lo sabe, pero a menos de tres horas de camino, en la abadía de Fontevrault, la reina Leonor de Aquitania, muerta en 1204, esculpida en piedra sobre la losa que cubre su sepulcro, sostiene un libro exactamente de la misma manera).

Alberto Manguel, Lectura privada, Una historia de la lectura








Entrada dedicada especialmente a Maite, (Ex libris), a lo largo de la lectura de esta obra la he recordado en muchos momentos: "Oh, esto le encantaría a Maite".

Con todo cariño.




(1) Leonor de Aquitania (Poitiers 1122, Fontevrault 1204), reina de Francia e Inglaterra, ejerció una gran influencia sobre la literatura de la época como mecenas y protectora de trovadores. Músicos, poetas e intelectuales, como Chrétien de Troyes o André Le Chapelain (autor del tratado sobre amor cortés más famoso) empezaron a llenar la corte de Poitiers. Incluso Ricardo Corazón de León, hijo de Leonor y rey de Inglaterra, cultivó la poesía. También hubo mujeres en la corte que cultivaron las letras, entre las que se incluye su hija María de Champaña y María de Francia, primera poetisa en lengua francesa.

(2) En Una historia de la lectura Alberto Manguel sigue el caprichoso y apasionante laberinto de los 6.000 años de la palabra escrita. Un entretenido ensayo sobre el papel del lector, hasta ahora el gran olvidado de la historia de la literatura, desde las tablillas sumerias de arcilla al CD-Rom.





12 comentarios:

X dijo...


Leer...
Un rincón propio, un refugio íntimo, una ventana, un viaje, un mundo, mil vidas, todo un universo...

Hermoso detalle.

Un beso y un cálido abrazo!

Maite Lorenzo dijo...

¡Ohhhhhh!
Rosa, MUCHAS GRACIAS.
¡Qué Bonito! No lo merezco, te agradezco de corazón.

No había muchos libros en casa, al principio. Pero mi padre fue haciéndose de libros y me recuerdo
siempre con uno entre mis manos: Sissi, los cuentos de Andersen(mi preferido es La vendedora de fósforos), El último Mohicano, Mujercitas, Los cinco...
Te confesaré también que desde que nació mi hija mayor hasta que el pequeño no cumplió tres años, estuve cinco años sin leer. Era verano y estábamos de vacaciones, me leí un libro en dos tardes y mi hijo pequeño intentaba quitármelo de las manos. A él también le gusta leer.
Me haré con el libro, ya te contaré.
Gracias por tu entrada. Muchos besossssssssssss, querida Rosa. Feliz sábado. Entrañable entrada

Ilduara dijo...

Leer, una razón de vida. Cientos de veces los libros evitaron que me dejara arrastrar hasta el abismo.

Preciosa entrada.

Leonor de Aquitania es uno de los personajes históricos que más me fascina.

Rosa dijo...

No he podido responderos antes, he tenido problemas con Blogger y no podía acceder a los blogs.

Todo un universo.
:)

Un beso y cálido abrazo, X.
Feliz semana.

Rosa dijo...

¡Holaaaa!

Graciasss a ti, lectora encantadora.
Te recordé en muchos momentos durante la lectura. Un ensayo delicioso.

Jaja, tu niño va por el mismo camino, me alegro mucho, tiene una maestra entusiasta.

Un beso, con mucho cariño, Maite.
Gracias a ti.

Rosa dijo...

Una razón de vida.
:)

Una mujer fascinante Leonor de Aquitania, una mujer medieval controvertida y discutida en muchos aspectos, pero con una gran personalidad. Me encantó la referencia.

Un beso, Ilduara.
Feliz semana.

Amapola Azzul dijo...

Curiosa coincidencia.
Besos.

Bonito detalle con Maite.
Un abrazo a ambas.

palomamzs dijo...

Me he identificado con esa niña lectora.
En mi infancia muchas veces he huído de lo que no me gustaba leyendo.
Eso del perro en su perrera es muy bueno, sí, la lectura es un refugio y mucho más.
Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, Rosa:

Me ha encantado todo. Me apunto el autor, para dentro de un tiempo.
'Los Miserables', lo que lloré con esos libros. En Navidades, los vi en casa de mis padres. Compartía habitación con mi hermana, y como leía también de noche -en la cama-, teníamos nuestras discusiones por no apagar la luz.
A Leonor de Aquitania, el cine le puso el rostro de Katharine Hepburn en la película ‘El león en invierno’.
:)
Abrazos.

Rosa dijo...

Sí, de esos momentos que recuerdas a alguien cuando lees ...

Un beso y un abrazo, linda.
:)

Rosa dijo...

:)

Sí, la lectura es tantas cosas, imprescindible.
Este libro me hizo recordar muchos momentos vividos, el papel de lector es muy importante, su interpretación. Dedica un capítulo al lector simbólico que me encantó.

Un beso, Paloma.
Y ahora recuerdo el poema del 'árbol' ...
:)

Rosa dijo...

Buenas noches, Gelu:

Jajaja, eso de no apagar la luz me suena mucho, muy habitual ...
No recuerdo cuándo leí 'Los Miserables', pero a la edad de la niña creo que no, creo que estaba por 'Mujercitas', que releí y releí ... y 'Una muchacha anticuada' también me encantaba. Me compraba libros con la propina, no era mucho de 'chuches', sólo pipas y maizitos.
:)

Sí, la película la volví a ver después de terminar el libro.
Yo creo que te gustará mucho este ensayo.
:)

Un beso, Gelu.

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