viernes, 18 de febrero de 2011

En torno a un café en el Arte III




Cafetera con frutas. Pablo Picasso (s. XX. España)



Laurette con una taza de café. Henri Matisse (s. XX. Fauvismo. Francia)



La autómata. Edward Hopper (s. XX. Realismo contemporáneo. EEUU, Norteamérica)



Azul por la mañana. Evgeniy Monahov (s. XXI. Rusia)



Diciembre. Karen Hollingsworth (s. XXI. EEUU, Norteamérica)



Silla verde. Jeffrey T. Larson (s. XXI. Estados Unidos, Norteamérica)



Gürbüz Dogan Eksioglu (s. XXI. Ilustración. Turquía)



Interior de la casa de campo. Berthe Morissot (s. XIX. Impresionismo. Francia)



Momentos V. Aldo Balding (s. XXI. Mares del Sur, reside en Francia)


Pintor figurativo, importante retratista, muchas de sus figuras se representan de espaldas: "Cuando una persona está de frente, es un retrato, y la mística se ha ido", explica Aldo.



 Valeria Kotsavera (s. XXI. Rusia)



 Valeria Kotsavera (s. XXI. Rusia)



Alguien dijo adios. Shwan Zents (s. XXI. Estados Unidos, Norteamérica)



Mesa del café. John Yardley (s. XXI. Acuarela. Inglaterra)



Tormenta. James Jacques Joseph Tissot (s. XIX. Impresionismo. Francia)




Conocedor del café. Angel Sarkela y Andrew Sur (s. XXI. Diseño gráfico. EEUU, Norteamérica. Pintado con café 100%)






martes, 8 de febrero de 2011

Flan de huevo

 
 


El flan de huevo de toda la vida, el que se hace en casa:

Ingredientes
 
1 litro de leche, azúcar, 6 huevos
 

Preparación
 
Se coloca una flanera en el fuego para hacer caramelo. Se añaden azúcar y una cucharadita de agua (de las de café). Bañamos todo el molde con el caramelo.
 Se añaden en un bol 6 huevos y ocho cucharadas de azúcar. Batimos. A continuación agregamos 1 litro de leche. Se mezcla.
 
Cuando el azúcar de la flanera esté frío, añadimos la mezcla.
Calentamos el horno a 180º e introducimos un recipiente con agua. Colocamos la flanera dentro (si no queremos utilizar el horno, podemos poner al fuego una cazuela con agua, introducimos el molde y tapamos). Esperamos media hora. Pinchamos con una varilla; si sale limpia, el flan estará listo.
 
Desmoldamos y a saborearlo.




 

domingo, 6 de febrero de 2011

Manitas de cerdo







Manitas de cerdo al estilo de mi madre y de mi abuela, con mucha paciencia y con mucho amor. Una receta que no puede perderse:

Ingredientes
6 manitas de cerdo, 2 cebollas, 1 cabeza de ajos, 2 hojas de laurel, pimentón de la Vera, guindilla, harina, aceite de oliva y sal.

Preparación
Se limpian y se lavan las manitas. Se ponen a cocer y, cuando rompa el hervor, se retira el agua de la cocción.

En una cazuela se añade agua muy caliente, 2 hojas de laurel, 1 cebolla, 1 cabeza de ajos entera y sal. Dejamos cocer durante 2 horas. Una vez cocidas, se retiran y se dejan enfriar (reservamos el agua de la cocción). Se rebozan con harina y se fríen (cuidado porque salta mucho. También se pueden dejar sin rebozar). Se colocan en la cazuela.

En una sartén con aceite, añadimos 1 cebolla, 2 ó 3 dientes de ajo, pimentón y lo sofreímos todo un poco. Añadimos harina y dejamos pochar. Una vez pochado, se saca todo y lo majamos en un mortero. Añadimos el agua de la cocción a la sartén y mezclamos (si no queda bastante espeso se agrega un poco de Maizena desleída en agua previamente). Dejamos hervir y añadimos a las manitas (si las queremos un poco picantes, podemos añadir guindilla). Rectificamos de sal y cocemos aproximadamente un cuarto de hora. ¡Listas!

Podemos acompañarlas con patatas fritas en cuadrados.

Deliciosas.


viernes, 28 de enero de 2011

En torno a un café en el Arte II




El café. Pierre Bonnard (finales del s. XIX y s. XX. Nabis. Francia)


Café. Pierre Bonnard


Descanso. Catrin Welz-Stein (S. XXI. Arte digital. Alemania)


En el café. Pierre Auguste Renoir (s. XIX. Impresionismo. Francia)


Bajo el árbol de la pimienta. Gehring Cressey (s. XX. Impresionismo. Estados Unidos, Norteamérica)


Mujer leyendo. Alexander Deineka (s. XX. Rusia)


Familia. John Koch (S. XX. Realismo contemporáneo. Estados Unidos, Norteamérica)


Mujer con taza de café. Édouard Vuillard (finales s. XIX y s. XX. Nabis. Francia)


Terraza de café. Vincent Van Gogh (s. XX. Postimpresionismo. Holanda)


Café. Fernando Botero (s. XXI. Colombia)


Confidencias. Mark Thompson (s. XX. Realismo contemporáneo. Estados Unidos, Norteamérica)


Playa de las Maças. José Malhoa (s. XIX. Impresionismo. Portugal)


La tarea. Charles L. Peterson (s. XX. Estados Unidos, Norteamérica)


Santa Rufina. Diego Velázquez (s. XVII. Barroco. España)


Hemos elegido esta obra porque Santa Rufina porta una taza para el café, con una imagen muy próxima y de gran simplicidad. Los rasgos humildes de la joven, pintados con un realismo contundente propio del estilo de Velázquez, sugieren que la obra fue pintada al vivo y puede que tenga algún parecido con el de una de las hijas del pintor, o Francisca o Ignacia, cuyas edades rondarían los 12 y 14 años cuando el lienzo se pintó a principios de la década de 1630.
Justa y Rufina, hermanas carnales, nacieron en Sevilla en una familia muy modesta con firmes convicciones cristianas. Se dedicaban al oficio de alfareras. Vivieron en la época del Imperio Romano, y sufrieron martirio por negarse a abandonar sus creencias cristianas.
Santa Rufina se representa con la palma del martirio, y con una taza de loza alusiva a su oficio de alfarera.
 
 


domingo, 9 de enero de 2011

En torno a un café en el Arte I




Formas de un retorno. Félix Revello de Toro (s. XX- XXI España)
 

Café negro. Francine Van Hove
 

Llega el café. Francine Van Hove
 

Los domingos de la Rochelle. Francine Van Hove

 
Café- espejo. Francine Van Hove


Con Georges de La Tour. Francine van Hove (s. XXI. Francia)
 

Mujer sentada con taza de café. Alfons Mucha (s. XIX. Art Nouveau. Checoslovaquia)


Janet. Roberts Stone (s. XXI. Realismo academicista. EEUU, Norteamérica)
 

Café de la mañana. Scott Mattlin (s. XXI. EEUU, Norteamérica)


Interior al aire libre. Ramón Casas (s. XIX. Modernismo. España)


Café matinal. Jeffrey T. Larson (s. XXI. EEUU, Norteamérica)


Campesina con una taza de café. Camille Pisarro (s. XIX. Postimpresionismo. Francia)


Naturalidad para presentar el tema, como si entrando silenciosamente en la habitación, la hubiésemos sorprendido en su actividad cotidiana de tomar el café. La paleta se limita a pocos colores para extraer la poesía natural que se desprende del tema,
Serenidad, casi religiosidad, a través de la temática y la forma elaborada.

El propio Pisarro escribió con orgullo de esta obra:
"Nunca volveré a hacer nada tan cuidado, tan trabajado".


Una taza de café. Víctor Gabriel Gilbert (s. XIX. Academicismo. Francia)
 
 
Moliendo café. Charles Henri Joseph Grips (s. XIX. Realismo. Bélgica)


Café matinal. Harald Slott-Moller (s. XIX. Simbolismo. Dinamarca)


La hora del café. Gustav Vermehren (s. XIX. Impresionismo. Dinamarca)


Mujer con cafetera. Paul Cézanne (s. XX. Postimpresionismo. Francia)


La bebedora de café. Ivana Kobilca (s. XIX. Realismo. Eslovenia)





viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad 2010!




Natividad. El Greco (S. XVI)



"Hoy ha nacido, en la ciudad de David un salvador, el Mesías, el Señor"

(Lucas 2, 1-14)




Adeste fideles (Venid fieles todos)




¡Feliz Navidad para todos!






sábado, 4 de diciembre de 2010

"Cantata del café" de Juan Sebastián Bach II












Café Zimmermann



"Cantata del Café", J.S. Bach. Libreto de Christian F. Henrici (Picander)

Recitativo - Narrador
¡Silencio! No habléis más sabed más bien que en este momento se acerca el palurdo Schlendrian con su hija Lieschen; él parece gruñón y contrariado ¿la causa? Pronto lo sabréis
Aria - Schlendrian
¡Nuestros hijos son una peste que nos causan mil problemas! Lo que día tras día he rogado a mi hija Lieschen no ha dado ningún fruto

Recitativo - Schlendrian
Hija villana, pequeña garza ¿cuándo te haré entrar en razones? ¡Aleja de mí este café sin dilación!
Lieschen
¡Oh padre, no seas tan severo! Si yo no puedo, tres veces al día, saborear mi taza habitual voy a quedar, para mi desgracia, tan seca como un asado de cabrito

Aria - Lieschen
Ah, cuánto me encanta el dulce café más delicioso que mil besos, más suave que el vino moscatel Café, café, es mi único deseo y si quieren darme placer, ah, que me sirvan un café

Recitativo - Schlendrian
Si tu no renuncias no irás a ninguna boda ni tan sólo a pasear
Lieschen
Como quiera mientras me dejen mi café
Schlendrian
¡Vaya con la pequeña estúpida!
¿Y estás dispuesta a renunciar
a los vestidos nuevos?
Lieschen
¡Cierto! Estoy dispuesta a ello
Schlendrian
Te prohibo acercarte a la ventana
para ver pasar a la gente
Lieschen
No me importa, pero os lo suplico,
¡no me privéis de mi café!
Schlendrian
Hija mía, no te ofreceré ninguna cinta
ni de oro, ni de plata, ni con galones
para adornar tus sombreros
Lieschen
¡Es igual!, mientras me permitas
mi pequeño placer
Schlendrian
Lieschen, pequeña caprichosa
¿no te hacen efecto estas amenazas?

Aria - Schlendrian
No es cosa fácil
convencer a hijas obstinadas
pero buscad su más secreto deseo
y habréis ganado la partida.

Recitativo - Schlendrian
¡Mis órdenes serán respetadas!
Lieschen
En todo menos para el café
Schlendrian
¿Estás pues dispuesta, hija mía,
a no encontrar marido?
Lieschen
¡Oh, padre mío, un marido!
Schlendrian
Te juro que no voy a hacer nada...
Lieschen
... mientras yo tome café?
¡Pues ya está decidido,
voy a abstenerme!
Padre mío, ¿me oyes? ya no lo beberé más
Schlendrian
En este caso
te encontraré marido

Aria - Lieschen
Hazlo, hazlo
hoy mismo, padre mío
¡Un marido, oh, un marido!
Este es mi mayor deseo
es esto lo que espero,
que, en fin, en lugar del café
antes de irme a dormir
tenga un vigoroso amante

Recitativo - Narrador
Contento, nuestro viejo Schlendrian
se puso a buscar un respetable y guapo partido.
Pero Lieschen hizo saber que
no aceptaría ningún pretendiente
que no le permitiera,
en el contrato de esponsales,
que tendría derecho a su bebida
cada día del año, a voluntad

Coro
Los ratones hacen las delicias del gato,
el café entusiasma a las señoritas...
La madre lo prepara a menudo,
y la abuela también lo bebe.
¿Quién podrá pues, censurar a las hijas?






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