Por fin de lo que desea
mi servir y mi querer
y firme fe,
consentid que vuestro sea,
pues que vuestro quiero ser
y lo seré,
y perded toda la duda
que tomasteis contra mí
de ayer acá,
que mi servir no se muda,
aunque vos pensáis que sí,
ni mudará.
— Jorge Manrique
Beethoven: Concierto para piano No. 5 “Emperor”: II. Adagio
Elisabeth Leonskaja, piano

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