lunes, 2 de noviembre de 2015

Los brazos







Cuando seas feliz, cuando todas las cosas
estén a tu favor, y tu vida se vuelva
un lugar habitable, no te acuerdes de mí.
Pero si alguna vez sintieras que la carga
te pesa demasiado; si ya no puedes más,
y empiezas a dudar de ti misma y de todo,
recuerda que hubo alguien que alguna vez te amó
y que hubiese querido, si le fuera posible,
aliviarte esa carga. Y piensa en esos brazos
ya impalpables, aéreos, y que ya no sabrían
hacerte daño alguno.
Y un momento, si puedes,
abandónate en ellos, por favor, y descansa.

José Cereijo




8 comentarios:

Ilduara dijo...

Amor verdadero.

maite lorenzo molina dijo...

Hermoso poema!! Gracias Rosa.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

Un poema maravilloso.
Me gusta mucho.

Besos.

Amapola Azzul dijo...

Bellísimo poema. Besos.

Rosa dijo...

Sí, pienso que sí.

Un beso Ilduara.

Rosa dijo...

Gracias a ti, Maite.

Un beso.

Rosa dijo...

Y a mí. Mucho.

Un beso, Toro.

Rosa dijo...

Me alegro de que te guste, linda.

Un beso, ¡linda!

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