jueves, 31 de mayo de 2012

Dadles vosotros de comer...

 
 
 
Multiplicación de panes y peces. Lanfranco Giovanni


Marcos 6, 30-44

Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un lugar solitario, para descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no tenían tiempo para comer.
Se fueron en la barca, ellos solos, a un lugar despoblado.  Pero los vieron marchar y muchos los reconocieron, y corrieron allá a pie, de todos los pueblos, llegando incluso antes que ellos.  Al desembarcar, vio Jesús un gran gentío, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.  Como se hacía tarde, los discípulos se acercaron a decirle: «El lugar está despoblado y ya es muy tarde.  Despídelos para que vayan a los caseríos y aldeas del contorno y se compren algo de comer».

 

Jesús les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le contestaron: «¿Cómo vamos a comprar nosotros pan por valor de doscientos denarios para darles de comer?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron, le dijeron: «Cinco panes y dos peces».  Jesús mandó que se sentaran todos por grupos sobre la hierba verde,  y se sentaron en corros de cien y de cincuenta.
Él tomó entonces los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los fue dando a los discípulos para que los distribuyeran. Y también repartió los dos peces entre todos.
Comieron todos hasta quedar saciados,  y recogieron doce canastos llenos de trozos de pan y de lo que sobró del pescado.  Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.


Me acaban de envíar este vídeo: Dadles vosotros de comer.

 

2 comentarios:

Clarissa Rodriguez dijo...

Qué hermosa historia!
El Evangelio según San Juan aporta un detalle significativo: dice que fue un muchacho (quizás un niño) el que entregó los cinco panes y dos peces (¿panes hechos por su madre?).

En tiempos en que no contaban los niños ni las mujeres, ha quedado registrado este niño y su entrega humilde y total.

También ha quedado vibrando en el aire, el desafío de Jesús: "Dadles vosotros de comer..."
-¿a quién o a quiénes? -Jesús dice "al que te pide dale"
-¿qué puedo dar? -Jesús parece preguntar "¿qué tienes en tu mano?"
-¿cómo lo haré? - según esta historia, hay una sola respuesta: pronunciando una bendición en el nombre de Jesús.

Yo creo, Rosita, que trayendo esta historia hoy, nos haces a todos tus lectores, más conscientes de una responsabilidad de amor.

Un gran abrazo!

Rosa dijo...

Es verdad, es un detalle muy significativo que fuera, precisamente, un muchacho quien entregó los panes y los peces.
Los apóstoles entregaron sus panes a Jesús, se fiaron y, sorprendentemente, no fue Él quien los distribuyó, sino los discípulos, y así se obró el milagro, a través de sus colaboradores, a través de todos nosotros.
Los grandes interrogantes nos interpelan: ¿Qué puedo dar?, ¿cómo lo haré?
Jesús pronunció la bendición y actuó en consecuencia.
Ojalá sepamos ayudar en estos momentos difíciles con lo que cada uno tenga en sus manos.
Muchas gracias por tu visita, Clarissa, y por tu aportación tan enriquecedora.
Un beso.

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