Richard Strauss - Morgen! (¡Mañana!), op. 27 núm. 4
Morgen es el broche final de un conjunto de cuatro Lieder (el opus 27) compuesto por Strauss como regalo de boda para su prometida, la soprano Pauline de Ahna, con quien permanecería felizmente casado hasta el final de su larga vida. Toma como punto de partida un poema de amor de John Henry Mackay, amigo del compositor, y es sin duda una de las más bellas canciones de todos los tiempos.
Y mañana brillará de nuevo el sol,
y por el sendero que recorreremos
la felicidad de nuevo nos envolverá
en el seno de esta tierra embriagada de sol…
Y hacia la extensa playa de olas azuladas
descenderemos lentamente en silencio,
mudos nos miraremos a los ojos
y sobre nosotros caerá el silencio de la felicidad…
¡Negros, sangrientos, trágicos, me asaltan los instantes…; pero tú entonces vienes y me regalas tu corona de diamantes! Como mujer curiosa, recorro con los ojos y con las manos la celeste pedrería… ¡Oh, cómo entre mis rojos duelos, fulge la polícroma fantasía!
Cuando llegue el poema que te quiero escribir, cuando acuda vivo y joven a los ojos primero y a las manos después, sencillamente, predicando que nada hubo más fácil que esperarlo, a pesar de haberlo hecho en cuarto sin ventanas durante muchos años, desde siempre. Cuando llegue y te lea ese poema, y el poema envejezca y muera solo como un santo incorrupto y no sepamos dónde habita: si en ti, si en mí, si vaga entre los dos igual que una promesa que no puede cumplirse, cuando llegue y exija ser, no sé si voy a estar preparado. Pensarlo me atormenta tanto como temer que no vendrá, o que ya vino y no logré acogerlo; ahora no podré decirte nunca lo que sólo el poema, aquel poema que podría llegar como llegaste tú, de pronto, llenando de palabras el espacio vacío, lograría decirte como quiero yo decirte y que te digo así, mientras espero, con la urgencia y torpeza con que escriben todos sus versos los enamorados.
Ben Clark
Liszt: Piano Concerto No. 1 in E flat Major: II. Quasi adagio
Casi todas las cosas mejores y más preciosas del universo pueden obtenerse por unos céntimos. Por supuesto hago excepción del sol, de la luna, de la tierra, de la gente, de las estrellas (…) que pueden obtenerse gratis.
G.K. Chesterton
Rachmaninoff: Piano Concerto No.2 in C Minor, Op. 18: 2. Adagio sostenuto
Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.
Salmo 95, 1-3. 11-13
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«La idea de la Madre de Dios es profundamente distinta de la del Dios encarnado. Jesucristo es Dios que desciende a la condición de hombre, María es una mujer elevada por encima de todas».
Al filósofo Robert Spaemann le preguntaron en una ocasión si él, un científico de renombre internacional, creía realmente que Jesús nació de una virgen y obró milagros, que resucitó de la muerte y que, con Él, se recibe vida eterna. Puesto que una fe así, le decían, es típicamente infantil. El filósofo, de 83 años, respondió: «Pues, si usted quiere, así es, por cierto. Creo más o menos lo mismo que creía cuando era niño, sólo que, entretanto, he reflexionado más sobre ello. Al final, la reflexión me ha confirmado siempre en la fe».
Benedicto XVI, Luz del mundo, el Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos.